
LA TÍA, "EL BURRAS" Y EL MONJE
Una vez, en San Luis Potosí, fuimos al bautizo del niño de Liz y como no había lugar con ella, nos quedamos en un hotel viejo y horrible a dormir.
Esa vez iba tu tío "El Burras" y andaba invocando a los espíritus. Ahí andaba el pobre que ni sabía lo que decía, andaba: “espíritus del más allá, si necesitan algo díganmelo, si puedo ayudarles en algo les ayudo, cualquier cosa, menos dinero porque no tengo”.
Y ahí tienes que en la noche ya andaba todo asustado el menso, pero ahí andaba de hablador invocando muertos, bien valiente según él, y tu abuelita, otra tía y yo, nos íbamos a quedar en un cuarto y Carlos, "El Burras" en otro. Pero el pobre andaba tan asustado que no se fue a dormir a su cuarto y ah, no se nos fue a plantar allí al de no. Y bueno, nomas no lo pudimos sacar al collón. Ya luego, más entradita la noche, por una ventana que daba al pasillo, vi que pasó un bulto encapuchado, parecía como la silueta de un monje… y pa’ colmo vi la figura que se acercaba a nuestra puerta.
¡Nombre! Yo luego luego me tapé con la cobija y en eso que tocan… y Carlos de payasote: ¡adelante!
Yo nomás sudaba frío del miedo.
Ya al día siguiente, ya estando más tranquila, ah, no me van diciendo que justamente en ese cuarto, y justamente debajo de la cama en donde dormí encontraron huesos humanos.
¡Nombre! ¡No volví!
Autor (a): Anónimo