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UNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE  LAS HUMANIDADES EN EL CULAGOS

Dra. Irma Estela Guerra Márquez

Dra. Irma Estela Guerra Márquez: Bienvenidos

Aún recuerdo aquel viernes 22 de febrero del 2008, cuando Sergio Pitol dictó la conferencia inaugural de la Licenciatura en Humanidades. Su presencia en Lagos fue un buen presagio ante la nueva posibilidad que se abría para los estudiantes y ante el enorme reto que asumíamos los profesores involucrados  en su formación.

A partir de entonces y hasta este momento hemos sido testigos de transformaciones personales, sociales e institucionales. Durante estos años se han corregido muchos problemas de previsión y planeación del programa educativo y se ha discutido, también, acerca de las asignaturas, de la docencia y sobre la pertinencia de esta carrera con sus distintas orientaciones. Pero la realidad parece afirmar la necesidad creciente del estudio de lo que llamamos Humanidades sin aislar tajantemente cada una de sus ramas.
Al avanzar en sus estudios, los alumnos de esta licenciatura se van dando cuenta de la ardua tarea que representa descubrir y analizar los problemas que enfrenta nuestra sociedad; de la inmensidad de la cultura y de la relación tan estrecha que guarda el pasado con el mundo de hoy. Tal vez se pensarán sin tiempo para saber todo lo que necesitan saber y lamentarán los años perdidos.
En cada curso, los estudiantes de Humanidades se llevan una considerable lista de lecturas realizadas y otra más extensa de lecturas pendientes. Eso mismo nos ha sucedido a todos los que elegimos el camino de las Humanidades.   

La lectura es infinita e inagotable y la mejor opción para apropiarse del conocimiento; leer cambia realmente la vida, la lectura nos transforma.

Cuando alguien ingresa a la Licenciatura en Humanidades ha entrado al maravilloso mundo de los libros y dejará de considerarlos sólo como un recurso didáctico o como material de ornato. Ahora, además de otros lugares, visitará bibliotecas, archivos o librerías (y en diferentes formatos). Además, asistirá a conferencias, a conciertos, a exposiciones o a seminarios.
Indudablemente descubrirá nuevos horizontes y explorará nuevas alternativas de reflexión. La literatura, la historia, la antropología, la filosofía, le darán un giro a su vida.
Algunos adultos aconsejan a los jóvenes no estudiar, argumentando mil razones, como el hecho de que existan tantos profesionistas desempleados o que ingenieros y licenciados tengan que manejar un taxi. Dicen: “si vendes algo, ganas más”... O invitan a “estudiar” asistiendo a la escuela como bultos, para obtener un “papelito que habla”. Los humanistas dirigimos nuestra vida con otra lógica y muy difícilmente formaremos parte del grupo de mexicanos que trabaja sin entusiasmo, sin entrega, sin pasión.
Los egresados de la Licenciatura en Humanidades siempre serán un
factor de cambio dentro de su familia, en su trabajo, con sus amigos, en su localidad pero, sobre todo, ante sí mismos.

Dra. Irma Estela Guerra Márquez: Texto

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